¿QUIÉN TIENE LA CULPA?

¿QUIÉN TIENE LA CULPA?

Estamos programados para el mínimo esfuerzo y para la inmediatez, como siempre puede que exista un culpable. Puede ser la educación en la que estamos sumergidos donde las estadísticas y el mostrar resultados valen más que el proceso de aprendizaje y el enfoque que se puede dar para inculcar valores a una persona que como cientos pasan y pasan por aulas o trabajos, algunos dejando huella, otros con la necesidad de querer y poder despertar para que atiendan el futuro de necesidades cada vez más exigentes. También puede ser la cultura que se encuentra inmersa en cualquier rincón, siendo consumidores masivos de nuestra rutina y cegándonos por la queja de lo que no dejan hacer y viviendo la vida de otros que por medio de un espejo se refleja lo que deberíamos mediante la crítica por ser tercermundistas. Podemos culpar a la tecnología, por el rotundo y enorme cambio de evolución y maximización temporal del manejo de la información y la comunicación por medio de diferentes enfoques donde punzantemente debemos sumergirnos sin dar un paso atrás.

Esta época está llena de vivir para el otro, no me refiero al qué dirán, por el contrario, me refiero a ese otro como un elemento que entro a nuestras vidas y de manera incomoda se convierte en una extensión para nuestro cuerpo convirtiéndonos en discapacitados cuando éste se aleja de nuestros sentidos, me refiero a de dejar de sentir o palpar con pasión aquella cita de riesgo, de aventura para conocer a alguien que te gusta, a esa salida a un mundo nuevo y explorarlo sin necesidad de ver a través de un dispositivo dejando recuerdos que se borran de ambas memorias, una por no vivirlas o sentirlas y la otra por que se van a una red de ceros y unos, a estar físicamente con una compañía agradable y poder querer más, abrir los ojos, darse cuenta que ya no cuentas con ello, enviar un icono gestual, tocar una pantalla u oprimir una tecla en vez de promover la acción inmediata de sentir el abrazo o el aroma de ese humano que respira como tú.

¿A qué lugar irán las letras hablando de iconografía? Estamos retrocediendo y no cambiando logros, ¿dónde queda el sentido de pertenencia por nuestra propia vida? la nueva generación vive una inmediatez, como si estuvieran en un video juego donde fácilmente se puede reiniciar y volver a comenzar sin daños colaterales, arriesgarse sin miedo a perder y no pasa nada más que volver a empezar olvidando el verdadero sentido de la esencia de la existencia.

Es difícil creer que la tecnología, la educación y la cultura dependan de nosotros viéndolo desde el punto de vista de un usuario que nos manipula con artefactos digitales y objetos tecnológicos e informáticos, olvidando la chispa de la sorpresa, de la emoción, de la propia exploración y la persistencia al cambio por nuestros propios recursos. ¡Si no está en internet, no existe! Esa es la premisa de muchos y desafortunadamente me incluyo, donde dejo a un lado la palabra de una persona o un artículo serio por revisar y analizar antes en el mundo virtual, el facilismo cercenó la crítica, la inmediatez destruyo la exploración, la sistematización olvida el espíritu de vivir algo nuevo, el dispositivo ha matado el uso de la memoria y del lenguaje, entre más monosilábicos mejor…

Existen muchas contras con la nueva revolución si no se educa para una cultura tecnológica apropiada, estamos siendo mutilados sin darnos cuenta, por el consumo sin crítica y sin aprovechamiento. Como docente sumergido día a día en la tecnología, más que una crítica, este escrito es una reflexión de que se debe hacer un cambio y no comprando dispositivos para estar actualizados y en la vanguardia de medios, sino pensar tecnológicamente (sistémica y organizadamente con criterio) para usarla, recrearla y ejecutarla en nuestro entorno con responsabilidad social con una praxis acomodada a nuestra cultura, con semántica significativa y sintaxis del buen uso ético.

No basta con saber y usar programas, es ir más allá, diseñar, manipular y promover la ciencia de la tecnología como un medio de conectividad humana más sensible, más duradera y llena de sentido común apreciando nuestro alrededor no por medio de redes sociales de otros, sino por el esfuerzo mental y físico de cada que usa este nuevo entorno. Existen muchas herramientas para lograr el cambio sin ocultar que lo pilares de manipulación de esto se basan en proyectar una vida real, un sentimiento real, un toque real. Existe un camino largo por recorrer ya que usamos y compramos tecnología para mostrarle al otro y no para darle un uso necesario de información y comunicación. Aprender que lo importante es el uso de la herramienta como herramienta para ir más allá de la moda, de los costos y de estar sumergido como una máquina mientras desaprovechamos instantes en una cena familiar, en un pase en pareja o simplemente en disfrutar de una compañía agradable.

El tiempo se acorta para lograr este cambio ya que pertenezco a la última generación que creció sin las garras del internet y se debe replantear y obtener los pros de esta era para no estancar aún más esta pequeña sociedad.

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